Arquímedes Pous, el mejor “negrito” cubano


Arquímides-Pous-300x222Aunque todavía la ciudad de Cienfuegos está en deuda con el considerado mejor “negrito” del teatro vernáculo cubano, este 18 de mayo se cumple el 115 aniversario del nacimiento de Arquímedes Pous, el versátil artista cubano.

Pous, nacido ese día de 1891, no solo brilló como actor interpretando disímiles papeles -en especial el “negrito”, que junto a la “mulata” y el “gallego” representaban la trilogía más popular de la época-, sino como autor, director, maestro de escenografía, coreógrafo, bailarín y renovador empresario.

Cuando murió el 16 de abril de 1926 en Mayagüez, Puerto Rico, víctima de una fulminante peritonitis, próximo a cumplir 35 años, el artista había alcanzado tal notoriedad que en Cuba competía en popularidad con el famoso actor del cine silente Rodolfo Valentino.

“Arquímedes Pous restauró la depuración del sainete criollo (…), resucitó los prestigios de la delicadeza del ingenio de los tinglados de nuestra farsa (…) y creó un repertorio donde todo es gracia honesta, sal fina, ingenio ético, con el cual dignificó la mentalidad de Cuba (…) que no puede nunca reconocer un teatro bajo, grosero y vil”.

Esa valoración fue hecha por el poeta y dramaturgo cubano Gustavo Sánchez Galárraga en el homenaje que le tributaron al extraordinario artista en el teatro Regina, de La Habana, con motivo del tercer aniversario de su muerte.

En la historia del teatro cubano, el artista resulta una figura paradigmática integral, insuficientemente estudiada hasta el presente, según especialistas del género.

Como actor exhibió gran versatilidad al interpretar con la misma perfección todos los personajes típicos de la escena criolla, en el teatro bufo: negritos, gallegos, galanes, bobos y borrachos (…), y como fecundo autor puso su ingenio en función de desterrar de la escena nacional el mal gusto y la vulgaridad, sin desechar la picardía y el doble sentido innatos al género vernáculo.

Enrique Arredondo, el último “negrito” de las tablas cubanas y recordado también por su personaje de Cheo Malanga en el programa televisivo San Nicolás del Peladero, consideró que el artista cienfueguero llevó el género criollo a la opereta.

El derroche en la escenografía era una de las aristas típicas de Pous, tanto que puede decirse que él vivía el teatro con un siglo de adelanto, expresó.

demás de su virtuosismo como actor, Pous descolló en su rol de empresario pues, además de sus brillantes ideas, supo rodearse de ejecutantes de la calidad de la mexicana Luz Gil y sus compatriotas
Mimí Cal y Conchita Llauradó, entre otras figuras.

Compositores ya conocidos como Ernesto Lecuona, Moisés Simons y Jorge Ackerman dieron soporte musical a las obras creadas por él, entre las que sobresalen la trilogía sobre el personaje de Papa Montero, Las mulatas de Bombay y Su majestad el verano.

Pous no solo fue un triunfador en Cuba, sino que cautivó en sus giras por Estados Unidos, Canadá, México, República Dominicana y Puerto Rico, donde en forma dramática concluyó una carrera triunfal que comenzó en 1906, a la edad de 15 años, embadurnado en el teatro Actualidades, en Cienfuegos.

Aunque su adinerada familia aspiraba a que fuera médico, abandonó los estudios para dedicarse por entero a las artes escénicas y después de actuar en el interior viajó a La Habana, debutando como director artístico del teatro Martí, para luego desempeñarse como actor.
En julio de 1911 se presentó como artista invitado en ese coliseo durante el homenaje a un colega “negrito” y la crónica de la época escribió que pocas veces se había escuchado una ovación tan grande como la tributada a Pous.

Ese mismo año pasó a trabajar en otro teatro capitalino con tal éxito que el semanario El teatro alegre organizó una encuesta para escoger al mejor y más simpático “negrito”, ganada por Pous entre otros nueve destacados intérpretes.

Al frente de su propia compañía, actuó en escenarios nacionales y extranjeros hasta su deceso en Puerto Rico. Sus restos, traídos en 1930, se hallan en el cementerio de Colón, de La Habana.
Cienfuegos tiene una deuda con el más grande artista que naciera en la ciudad: recolocar en un lugar público el busto que, por suscripción popular, se levantara en el parque Martí, frente al centenario teatro Terry, el 16 de abril de 1950.

Pous fue bajado del pedestal en 1977 por disposición del conservador de la ciudad, Irán Millán, con el argumento de que desentonaba con el entorno anterior.
De esa manera, la escultura quedó expuesta en un hueco en una pared del patio del emblemático coliseo, donde se presentan espectáculos musicales.

Si prevaleciera el criterio de quien cambió de lugar la obra que enaltece al notable artista, peligraría la estatua en bronce de Benny Moré, situada con autorización del propio funcionario, en el céntrico paseo del Prado, de esa ciudad, porque no figuraba en el diseño original .

Igual destino tendrían las figuras en metal del mítico músico británico John Lennon, el singular Quijote y el afamado Caballero de París, situados en céntricos parques de La Habana, además de otras representaciones en distintos lugares del país.

En el último congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), y en más recientes reuniones, el historiador de La Habana, Eusebio Leal, defendió la idea de rescatar los viejos valores y desterrar para siempre la tendencia de borrar el pasado, a desechar monumentos y estatuas.

El pasado 16 de abril se conmemoró el 90 aniversario de la muerte del artista y la fecha fue recordada únicamente con un programa radial en la emisora provincial Radio Ciudad del Mar mientras el busto de Pous permanece arrinconado en el patio del Terry, 39 años después que Millán lo enviara “en forma provisional”.

Al responder a una crítica que hiciera este periodista en el diario Juventud Rebelde, el Conservador dijo que la obra fue retirada del parque Martí con la idea de situarlo en el museo que se instalaría en la casa natal de Pous, pero esa iniciativa no fructificó.

Al cumplirse el 115 aniversario del nacimiento del popular “negrito”, ignoro conque actividad la filial provincial de la Uneac rendirá homenaje a quien el diario habanero Granma le dedicó el pasado mes una nota , en la cual señaló que Pous fue “un huracán en la escena, donde comenzó a las 15 años”.

Por Manuel Guerrero, Prensa Latina

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