El chisme


chisme_nA los cubanos nos gusta estar informados, no cabe dudas. Pero en disimiles oportunidades, muchos pecan por querer saber y decir más de lo que les corresponde.

En cada barrio, esquina, centro laboral existe la persona encargada de comunicar, y no como periodista, del acontecer de la localidad y de la vida privada de los demás.

Mas la cuestión excede el problema de ofrecer información al por mayor; pues resulta que lo comentado siempre supera la realidad, y es que estos individuos, artífices de las palabras, agregan un poco de su imaginación a los hechos supuestamente vividos por la victima escogida.

Chisme, bola, brete, patraña, embuste esta práctica tiene disimiles nombres pero las consecuencias y los daños de las palabras dichas pueden lastimar a más de una persona. Relaciones amorosas, de trabajo o amistades han llegado a su fin gracias a quienes lejos de saber en qué emplear sus veinticuatros horas diarias, dedican su tiempo a sufrir o preocuparse por lo que otros dicen, hacen, deciden, compran, visten.

El chisme puede tener diferentes causas para surgir: no te agrada esa persona, tal vez hasta por apariencias; te molesta su carácter, su personalidad; quizás porque posee o es alguien a quien no puedes imitar o superar por falta de aptitudes o posibilidades.

En fin las causas, miles. Pero nadie tiene el derecho de criticar o comentar de la vida de los demás, pues todos tenemos defectos y errores que mejorar y virtudes que celebrar.

Y lo que más impresiona de los chismes es que de la persona implicada casi nunca se dice nada bueno; puede ser excelente como madre, padre, hijo, hermano, pareja, profesional, que todas las virtudes resultan opacadas, por los autores del cuento.

¿Qué placer encuentran estos autores empíricos de ciencia ficción en construirle un mundo paralelo a otra persona, que puede sufrir y hasta sentirse humillado con comentarios ofensivos y sin razones de suficiente peso? ¿A quién ayudan destruyendo noviazgos, familias, amistades?

La vida es una sola, entonces vamos a vivirla según nuestras convicciones, interés y deseos. Pero disfrutemos la nuestra y no la que no nos corresponde.

Tomado del portal de Mariam Cueto Groero en facebook

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