El fértil campo para el comercio entre EE.UU. y Cuba


AgriculturaEl poderoso sector de la agricultura estadounidense es uno de los que más está presionando para poner fin al bloqueo

Cuba ha invertido cerca de cinco mil millones de dólares en comprar productos agrícolas en EE.UU. en los últimos años, pero no puede vender sus bienes en ese país.

Por el Estrecho de la Florida no se movió un solo grano de maíz durante más de cuatro décadas. Pero cuando en el año 2000 se abrió una brecha en el bloqueo de Estados Unidos para vender alimentos a Cuba, el comercio ascendió rápidamente hasta alcanzar varios cientos de millones de dólares.

El cambio introducido por la administración de William Clinton en la Ley de Re¬forma a las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones iba en un solo sentido. Per¬mitió a nuestro país adquirir productos agrícolas en el mercado norteamericano pero mantuvo el veto sobre las exportaciones.

Cuba quedó sometida a onerosas condiciones como pagar en efectivo y por adelantado, algo totalmente atípico en el mercado internacional, a lo que se sumaban las restricciones en la transportación por las leyes del bloqueo.

Aún así, el país invirtió en los últimos 14 años cerca de 5 000 millones de dólares en comprar alimentos en Estados Unidos, impulsado sobre todo por los precios com-petitivos y la cercanía de los puertos de embarque.

Las cifras son una muestra de las potencialidades del comercio entre ambos países, pero en los últimos años la tendencia es al declive.

En el 2014, las compras de la empresa estatal Alimport cayeron nuevamente hasta poco más de 291 millones, menos de la mitad del pico de 710 millones alcanzado en el 2008.

Pero el anuncio del pasado 17 de diciembre fue el abono que muchos estaban es-perando para intentar dar un vuelco a la situación.

UNA COALICIÓN AGRÍCOLA POR CUBA

Apenas unos días después de que los presidentes Barack Obama y Raúl Castro abordaran públicamente sus intenciones de abrir un nuevo capítulo en las relaciones entre ambos países, un grupo de importantes empresarios y productores norteamericanos integraron la Coalición Agrícola de Estados Unidos para Cuba http://www.granma.cu/mundo/2015-03-03/agricultores-estadounidenses-promueven-levantamiento-del-bloqueo-a-cuba (U.S. Agriculture Coalition for Cuba, USACC por sus siglas en inglés).

El objetivo del grupo, con influencia tanto en el partido demócrata como el republicano, es terminar con las restricciones financieras y comerciales que lastran su competitividad e impiden las transacciones de negocios normales con la Isla. En pocas palabras, levantar el bloqueo.

Devry Boughner Vorwerk, directora de Relaciones Internacionales de Negocios de Cargill y presidenta de la junta de la USACC, confirmó en una reciente visita a Cuba que el grupo está impulsando el fin de esa política que ha permanecido en pie por más de medio siglo.

Hemos trabajado con el Congreso norteamericano alentando a que se apruebe el proyecto de legislación presentado recientemente sobre la libertad de exportación a Cuba, explicó Vorwerk respecto a la iniciativa de la senadora por Minnesota, Amy Klo-buchar.

“Me place que existe una gran cantidad de congresistas que están de acuerdo con esta legislación, tanto del partido demócrata como del republicano”, añadió la presidenta de la junta de la Usacc, quien viajó a nuestro país acompañada de cerca de un centenar de empresarios del sector de la agricultura estadounidense.

“Somos más optimistas que nunca”, le confesó a Granma por su parte la presidenta de la Federación del Arroz de Estados Unidos, Elizabeth (Betsy) Ward.

Tras sostener un diálogo con diplomáticos cubanos en la misión de la Isla en Washing-ton, Ward explicó que los productores de arroz tienen influencia en varios estados, pero si se le suman los del maíz, trigo, granos, etc, se tiene una coalición capaz de cubrir el país completo y llevar un mensaje claro: es hora de levantar el bloqueo.

Marvin Lehrer, también miembro de la Federación del Arroz de Estados Unidos, apreció que no esperan cambios “de la noche a la mañana”, pero en lo inmediato se puede avanzar en cuanto a los términos de pago y la regularización de las condiciones de comercio entre los dos países.

La venta de arroz fue una de las más gol¬peadas por las restricciones para obtener créditos y, de hecho, está paralizada desde el año 2008.

LOS ERRORES DEL PASADO

Resulta simbólico que sea el sector de la agricultura uno de los abanderados en el “largo y complejo” proceso hacia la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

El campo cubano era una dolorosa muestra de la inviabilidad del modelo neocolonial y dependiente que marcó la primera mitad del siglo XX.

Las mejores tierras estaban en manos norteamericanas y en 1950 el 40 % de todas las inversiones en el sector provenían de Estados Unidos, según datos del Departamento de Comercio de ese país.

Cuba importaba de los puertos del Golfo muchos bienes que podían producirse nacionalmente de manera competitiva y ataba su economía a la cuota azucarera que decidía Washington y que en más de una ocasión utilizó como arma de presión.

Por eso uno de los retos del camino que se abre a partir de ahora es no repetir los errores del pasado.

Para Luis René Fernández, investigador del Centro de Estudios Hemisféricos de la Uni-versidad de La Habana, el hecho de que se abra la posibilidad de comerciar normalmente con EE.UU. es una cuestión de justicia. “Es lo correcto”.

“Eso eliminaría un conjunto de restricciones que actualmente son parte del bloqueo, que tienen el propósito de afectar, dañar y hacer retroceder la economía cubana para hacerla colapsar”, agregó.

El académico cubano enfatizó a este diario que todo el proceso debe pasar por la estrategia nacional de desarrollo.

Esa es la única manera —aclara— de que el restablecimiento de relaciones con una economía tan grande como Estados Unidos no sea caótica o que, por ejemplo, el agro-negocio de ese país termine barriendo las posibilidades productivas nacionales.

Sin embargo, son muchos los potenciales beneficios de un intercambio normal con el mayor productor del mundo, ubicado a 90 millas de nuestras costas.

“Por ejemplo, si hipotéticamente se lograra la apertura del turismo norteamericano hacia la Isla, quizá necesitemos suplir un déficit de frutas con importaciones de EE.UU.”, expuso.

Ahora, esa capacidad de importación de Cuba va a estar determinada por el avance de su producción interna y no a la inversa, refiere.

Las autoridades cubanas del sector de la agricultura precisaron que el país está dispuesto a entablar un intercambio más amplio cuando hayan sido levantadas las restricciones que se mantienen en pie.

Como parte del diálogo con los miembros de la USACC, Juan José León, miembro de la Dirección de Relaciones Internacionales del Ministerio de Agricultura, explicó que el objetivo nacional es incrementar las producciones agrícolas con vistas a satisfacer la demanda interna y también estimular las exporta¬ciones.

León recordó a los empresarios que Cuba, por las limitaciones del bloqueo, debe buscar cada año, en mercados distantes y altos precios, millones de toneladas de pienso, insecticidas y prácticamente todo el equipamiento e insumos necesarios para la producción agrícola nacional.

UNA NUEVA COSECHA

Los empresarios estadounidenses parecen tener claro que un nuevo comienzo incluye cambiar las reglas anteriores.
“No estamos aquí para hablar solo de comercio en un sentido, sino que queremos que sea recíproco”, expresó Vorwerk durante su estancia en La Habana. “Vemos una gran oportunidad para que los productores cubanos vayan a vender a Estados Unidos”.

“A menos que se levante el embargo (bloqueo), Cuba estaría limitada en lo que le puede vender a Estados Unidos, y eso nos parece injusto como comerciantes”, dijo por su parte Ward.

“No es solo una cuestión de vender arroz”, dijo la líder de la federación de ese ramo, sino facilitar un intercambio de ideas y tecnologías entre nuestros productores e investigadores.

Leonardo Chirino González, miembro de la Asociación Nacional de Agricultores Pe-queños (ANAP), considera que las posibilidades que se abren con Estados Unidos pueden ayudar a incrementar la productividad de los cultivos en el país.

Si existieran mejores condiciones para la preparación del terreno en las cooperativas, por ejemplo, podrían preparar mayor volumen de tierras y elevar sus rendimientos, dijo y recordó que muchos productores tienen depauperadas sus maquinarias.

Chirinos confía en que bienes cubanos como el tabaco, las frutas, entre otros, tendrán una buena acogida en el mercado estadounidense. “Habría que evaluar el resto de las producciones nacionales, primero que satisfagan la demanda nacional y luego para exportar”, aclaró.

Los miembros de la Usacc aseguraron que también exploran la importación de productos del mar, hortalizas de invierno y cítricos, con un interés particular en productos orgánicos.

“Si somos capaces de compartir nuestras experiencias con campesinos de Europa y África, por qué no lo podremos hacer en Cuba”, dijo en La Habana Michael Espy, quien fue secretario de Agricultura bajo la administración de William Clinton. “Es un camino de dos vías que traería beneficios pa¬ra todos”, concluyó.

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