Doce economistas en pugna (III)


La posible relación entre la marcha de las transformaciones emprendidas por Cuba y el bajo ritmo de crecimiento de su economía cayó inevitablemente bajo la mirilla de los entrevistados, como muestra este capítulo de la encuesta. Los hechos trasladan dudas y expectativas hacia las medidas más recientes.

Una nueva horda de autos norteamericanos de los años 40 y 50 del pasado siglo salió de las catacumbas del tiempo cuando el gobierno cubano amplió las fronteras del trabajo por cuenta propia en octubre del 2010. Los chasis sobrevivientes de los viejos Ford, Chevrolet, Buick, Chrysler, Dodge, Plymouth, Cadillac, invadieron las calles habaneras, las bodas y los videoclips de moda. Dotados con poderosos motores japoneses o europeos del nuevo siglo, por mecánica de supervivencia casi mística, compiten por pasajeros contra los ómnibus chinos Yutong.

En otras ciudades, el transporte público lo absorbió la alternativa más antediluviana aún de los coches de caballos.

Cafeterías privadas en portales y garajes; carretilleros de frutas y hortalizas; carteles de cooperativas urbanas y de paladares o restaurantes privados; pantallas gigantes por el Mundial de Futbol, el Primero de Mayo, un concierto de salsa u otro suceso; casas reparadas y repintadas, macarrónicamente no pocas veces, al lado de amenazas de derrumbe; desfile de turistas; y la vuelta de pregoneros a los barrios, medio siglo después de haber quedado apenas en la letra de canciones.

Lo nuevo y lo añejo se mezclan en el paisaje cubano de hoy. Cambia la economía; cambia la sociedad. Pero todavía no se perciben, no se palpan, los beneficios más esperados, menos superficiales, de la reforma económica.

El proceso de transformaciones ha entrado en una etapa compleja, singular y tensa. A tres años y unos meses de su inicio formal, toma por caminos más prometedores y, a la vez, complicados: inversiones extranjeras, ruptura gradual de la centralización empresarial, programa de unificación monetaria, nuevas formas de propiedad y otros cambios que los economistas definen como estructurales.

Pero el gobierno se aferra a la bandera socialista y evita explícitamente apuros a cuenta de terapias de choque, un par de detalles esenciales que le otorgan singularidad y tensión a la reforma en Cuba. Avanzan la renovación en la economía y, proporcionalmente, la incertidumbre en la sociedad. No puede ser de otra manera mientras los frutos más deseados tarden en llegar.

La actualización del modelo económico está verde todavía. Las secuelas más graves de la crisis económica de los años 90 continúan fustigando al cubano día a día. Agricultura precaria, descapitalización industrial, precios tan altos como bajos los salarios, dualidad monetaria y cambiaria… la pirámide social invertida.

¿Cuándo se sentirán los cambios? ¿La demora de resultados de más alcance expresa insuficiencias del programa de transformaciones de la economía? ¿Le falta algo a esta reforma?

La interrogante planteada por Cubaprofunda era menos ambiciosa. Apuntó al pobre desempeño de la economía en 2014. Pero inevitablemente los entrevistados también dirigieron la mirilla sobre el proceso de Actualización del modelo económico cubano, como muestra esta tercera parte de la encuesta.

Conexión con la Actualización del modelo económico

No todos los encuestados catan de igual manera los cambios de la economía cubana, pero coinciden en que lo más importante aún no ha llegado

Ricardo Torres, CEEC: Las cifras macroeconómicas del 2014 no se pueden ver aisladas, sino como continuación de una tendencia sostenida durante por lo menos los últimos seis años, que se inserta a su vez dentro de un ciclo aún mayor de crecimiento insatisfactorio del PIB. Pero las más recientes, a partir del momento en que empiezan los cambios con el gobierno de Raúl, indican que las medidas implementadas no han sido suficientes para cambiar la dinámica de crecimiento y el pobre desempeño económico del país.

Algunos factores comienzan a ser modificados con la Actualización del modelo económico. Uno evidente es la Ley de Inversión Extranjera, que trata de cambiar este ciclo perverso de bajas tasas de inversión de los últimos 25 años. Ninguna economía que aspire a un crecimiento alto de manera sostenida en el tiempo, puede mantener los niveles de inversión que tiene Cuba en la actualidad, de alrededor del 10 por ciento del PIB anualmente. Otro paso es el avance hacia un esquema cambiario y monetario que permita identificar cuáles son las ventajas competitivas de la nación, mejorar la asignación de recursos y hacer más transparente las transacciones económicas. Va a ser una contribución sin dudas extraordinaria, clave para avanzar más rápido.

Anicia García, UH: Al proceso de actualización le ha estado faltando un componente fundamental, la reforma de la empresa estatal socialista. Hemos hablado sistemáticamente de que es el eslabón fundamental de la economía, pero para que pueda serlo hay que repensar el sistema de gestión de la empresa estatal y quitarle trabas administrativas y burocráticas que lo entorpecen. Esa reforma comienza ahora, a tres años de aprobación de los Lineamientos. Se ha retrasado mucho. Yo comprendo que hay peligros, riesgos, pero hay que asumirlos. Porque más peligro y más riesgos tiene la acumulación de problemas sin solución y acumular tres o más años de escaso crecimiento económico.

En el sector agropecuario se han hecho muchas cosas, pero faltan medidas decisivas para ver resultados. Por ejemplo, la apertura de un mercado de insumos. Los mercados de distribución, como los tenemos diseñados hasta ahora, lejos de fomentar competencia y mayor producción, están haciendo todo lo contrario. Y eso también es un problema importante.

Humberto Blanco, CEEC: El proceso de implementación de los lineamientos ha tenido logros y crecimiento en algunos sectores, pero todavía la solución está lejos. Asistimos a un decrecimiento de la industria manufacturera, con excepción de la biotecnología y la industria farmacéutica. Eso nos está enviando señales claras de que, a pesar de los avances y de todas las medidas en curso, probablemente tengamos que pensar en medidas nuevas, adicionales, en otras direcciones, para desatar de veras los nudos que mantienen atadas las fuerzas productivas y que ha sido una de las claves del proceso, como ha dicho públicamente la dirección del país: liberar las fuerzas productivas.

Estamos hablando de riquezas, de producción material, de servicios, que están deprimidos, en un contexto internacional relativamente desfavorable que no va a cambiar.

Son procesos complejos. Pero hay un factor, el tiempo, que debemos considerar muy en serio.

Omar Everleny Pérez, CEEC: Cada una de las medidas que se han ido tomando mantiene la mentalidad centralista. La mitad de las cooperativas aprobadas no está funcionando todavía. ¿Por qué? Porque han tenido problemas en su mundo como lo tiene la empresa estatal. Entonces, no es un problema del tamaño ni de la forma de propiedad, es un problema de cómo está estructurado el sistema. En la agricultura se han tomado decenas de medidas y todavía no hay producción.

Hay voluntad de cambio, pero a la hora de los hechos, las instituciones no ven al sector no estatal como un componente verdadero del desarrollo.

Ya llevamos tres años y unos meses implementando Lineamientos y al final de la cadena, el cliente, el trabajador, no ve resultados.

Oscar Fernández Estrada, UH: Mi impresión es que las medidas que hemos tomado no están dirigidas todavía a potenciar, a destrabar, las fuerzas productivas y a potenciar, por tanto, el crecimiento de la economía. Todo lo hecho hasta el momento ha tenido que ver con un cambio en las reglas de juego, un cambio en la forma de organizarse y funcionar los agentes de la economía, pero todavía no está consolidado ni siquiera ese nuevo paradigma de reglas del juego.

Francisco Borrás, UH: Hasta ahora las medidas han estado enfocadas fundamentalmente hacia las nuevas formas de gestión: el cuentapropismo y, de manera muy incipiente, el desarrollo de cooperativas. Al sector empresarial estatal, que es el que tendrá impacto realmente en el crecimiento del PIB y sobre el desarrollo próspero y sostenible, no se le pueden pedir frutos todavía porque acaban de salir ahora las normativas que apuntan a su transformación.

Tampoco está implementada aún, por ejemplo, la unificación monetaria y cambiaria. No va a resolver el problema, pero es un factor que puede coadyuvar a que las empresas sientan el peso de la ineficiencia e ineficacia, o se estimulen verdaderamente cuando son eficientes y eficaces.

Aleida González Cueto, CEEC: La Actualización del modelo económico es un proceso muy complicado. Es una realidad. Estamos ante una acumulación de errores, sistematizados y durante mucho tiempo repetidos. Hace mucho que todo el mundo sabe dónde están los problemas, pero si eliminas uno, caes en otro y caes en otro. Ocurre con pasos como la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria. Cuando planificas y vas a ejecutar uno, te das cuenta de que hay problemas que no permiten hacerlo en el momento en que se quiere. Eso lo atrasa y a la vez se van atrasando los demás pasos.

Juan Triana, CEEC: Sería necesario repensar la reforma empresarial que recién comienza, porque lejos de promover una mayor descentralización, puede generar una nueva centralización de decisiones fundamentales: las está moviendo de las unidades donde se realiza la producción y los servicios hacia entidades, las OSDEs (Organización Superior de Dirección Empresarial), que tienen una función administrativa y de control. Estamos repitiendo esquemas e instituciones que conocimos en Cuba hace prácticamente 40 años y fracasaron.

Habría que expandir también el marco institucional y legal de los pequeños negocios privados y de las nuevas cooperativas. Son procesos todavía sumamente discrecionales en el caso de las cooperativas; inducidos muchas veces. La dinámica del sector de los trabajadores por cuenta propia ha demostrado hasta ahora que pueden ser funcionales a los propósitos de la economía socialista. Si se les dieran un mayor espacio, sobre todo en actividades productivas, y no de servicios única y exclusivamente, podrían contribuir a expandir el empleo y al crecimiento económico y, quizás, podrían ser una contribución más a las exportaciones y a la sustitución de importaciones.

No solo es un problema de desatar nudos, sino de crear nuevas oportunidades en función del crecimiento económico y el desarrollo del país.

Por Ariel Terrero

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