Se quedaron cortos en el aeropuerto…


aeropuertoUn comentario de Luis Sexto sobre el cierre de las puertas de la terminal tres del aeropuerto internacional José Martí, de La Habana

Al fin hubo una explicación. Durante semanas la opinión popular, y en las redes sociales, incluso en algunos medios de prensa, cuestionaba que después de reparada la terminal tres del aeropuerto José Martí, sus puertas seguían cerradas para quienes iban despedir a los viajeros. Al fin, repito, hubo una explicación. No voy a discutir si fue una explicación acertada, razonable. Sencillamente, voy a celebrar el hecho de que, mediante preguntas del periódico Gramma el pasado 25 de julio, funcionarios del aeropuerto expresaron las razones de mantener permanentemente cerradas las puertas para quienes no son viajeros. Es decir, no hubo durante meses, por causa del remozamiento, acceso libre al aeropuerto.

Ahora, tampoco lo hay. Sin embargo, los voceros de la terminal aérea anunciaron que construirán una especie de bulevar dotado de comodidades y servicios para los que acompañan a los que van a viajar o esperan a algún viajero.

Las razones aducidas se refieren a que la terminal tres es pequeña, y que en determinados momentos se aglomeraba un exceso de personas que reducía el espacio que las normas internacionales prescriben para el expedito desenvolvimiento de las terminales aéreas. Esa fue la razón básica. Este comentarista averiguó en otras fuentes, y también ocurría que en el aeropuerto entraban personas que ni aguardaban ni despedían viajeros. Sencillamente, concurrían a beber, usar los baños, y también hurtaban elementos sanitarios o dañaban inmuebles de la terminal.

Supongamos que todo es cierto. Pero se sigue apreciando la misma solución para problemas parecidos. Si en los años 90 -años de escasez generalizada- cerraron de noche la terminal de ómnibus nacionales en La Habana, ahora, en situación más favorable desde el punto de vista económico, cierran el aeropuerto. Es decir, la medida más fácil. Por otra parte, si el cierre para personas no viajeras, iba a ser permanente, por qué no construyeron primeramente el sitio para la mayoría que despide o espera, y después remozaron la terminal tres. Pero por qué, y esta pregunta es la esencial, por qué no dieron una explicación a tiempo, por qué dejaron correr los meses atizando dudas y críticas.

Un detalle es muy evidente. Para algunas instituciones, el sentido principal no es el servicio, sino aplicar fórmulas que les faciliten comodidad y placidez en la práctica de sus deberes. Hasta las explicaciones demoran, cuestan trabajo, porque tal parece que para ciertos funcionarios explicar al pueblo sus decisiones es como humillarse. Entonces, en qué país vivimos. Cómo queremos mejorarlo. ¿Acaso algunos creen que debemos gobernar para el pueblo, pero sin el pueblo? Si la respuesta fuera afirmativa, ya estaríamos alejándonos de los postulados de la revolución cubana.

Cuando he afirmado que a algunas de las leyes y resoluciones que articulan la actualización de la economía en nuestro país, les falta política, me refiero a que es preciso argumentar, explicar las razones de por qué se actúa de esta manera o de esta otra. Lo revolucionario es sumar al pueblo, y no abrir brechas para que el pueblo sólo sea un espectador de brazos cruzados que, incluso, se considere víctima de medidas que no entiende. Y mucho menos que no las entienda porque nadie se las explica.

Antes de fallecer a deshora, Joel James, agudísimo escritor revolucionario, escribió un ensayo en que sostenía que podremos tolerar que ciertas medidas de mercado en las actuales circunstancias de deterioro e insuficiencia material, potencien la economía cubana. Lo único que no puede ocurrir, decía Joel James, es que algunos de cuantos dirigen y apliquen la política sean permeados por el mercado o sigan atrincherándose detrás de actitudes burocráticas. El pueblo, ese es el antídoto. Porque contando con el pueblo, seguirá Cuba manteniendo la esencia de la revolución. Pero si algunos prescinden de la gente, me parece que tendrán que rendir cuentas por un delito contra la doctrina y los intereses de la revolución y, por ende, de la nación.

No; nuestra historia no puede ser una olvidada película en blanco y negro…

(Comentario difundido por Radio Progreso el 4 de agosto de 2O14 en la sección Puntos sobre las íes)

Fuente: Blog del Autor

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Una respuesta a Se quedaron cortos en el aeropuerto…

  1. Jorge Rodriguez dijo:

    Muy acertado escrito, lleno de reflexiones y analisis. Que deberia ser llevado a instancias superiores para au analisis y solucion. Es verdad que la esencia de la revolucion cubana y de cualquier otra que exista tiene que ser su pueblo, por que sin él, los gobiernos revolucionarios no pueden avanzar, el pueblo tiene que ser escuchado,y formar parte de la solucion a los problemas. Saludos Revolucionarios de un cubano venezolano que ama a su patria, a la revolucion y al comandante Fidel!!!!

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